Benedicto XVI

La gloria de Dios está en lo más alto de los cielos, pero esta altura de Dios se encuentra ahora en el establo: lo que era bajo se ha hecho sublime. Su gloria está en la tierra, es la gloria de la humildad y del amor.

(Benedicto XVI)

Feliz día del Señor. Celina

San Juan de Ávila

En humildad y pobreza viene, humildes y pobres le hemos de recibir. A ser sacrificio viene, con sacrificio prepararemos la casa en que vivirá; y aunque es Niño y chiquito, es Dios, y muy grande, y por eso no es pequeña cosa preparar posada al gran Dios.

(San Juan de Ávila)

Feliz día del Señor. Celina

San Juan Pablo II

María, con su modo de actuar, nos recuerda la grave responsabilidad que cada uno tiene de acoger el plan divino sobre la propia vida. Obedeciendo sin reservas a la voluntad salvífica de Dios, que se le manifestó a través de las palabras del ángel, se presenta como modelo para aquellos a quienes el Señor proclama bienaventurados, porque “oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11, 28).

(San Juan Pablo II)

Feliz día del Señor. Celina

Benedicto XVI

El Adviento nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros.

(Benedicto XVI)

Feliz día del Señor, I domingo de Adviento. Celina

San Juan Pablo II

Cristo subió a la cruz como un Rey singular: como el testigo eterno de la verdad. Este testimonio es la medida de nuestras obras, la medida de la vida. La verdad por la que Cristo ha dado la vida -y que la ha confirmado con la resurrección- es la fuente fundamental de la “dignidad del hombre”. Es necesario que, bajo esta luz, sepamos participar en toda esfera de la vida contemporánea y formarla.

(San Juan Pablo II)

Feliz día del Señor, festividad de Jesucristo, Rey del Universo. Celina

San Alberto Hurtado

Es necesario comenzar por salir del ambiente enfermizo de preocupaciones egoístas. Hay gente que vive triste y atormentada por recuerdos del pasado, por lo que los demás piensan de él en el presente, y por lo que podría sucederle en el futuro. Que se olviden, pues, de sí y se preocupen de los demás, de hacerles algún bien, de servirlos y los fantasmas grises irán desapareciendo.

(San Alberto Hurtado)

Feliz día del Señor. Celina