
Por la vida encontramos cosas bellas:
el ocaso y la aurora,
el mar y las estrellas…
Tú las haces, Señor, hora tras hora,
y nos las das en prenda de tu gracia.
Pero entre todas ellas, resalta una belleza tan sublime,
que da sed y que sacia,
que abate al insolente
y consuela al que gime,
que mata y que da vida juntamente…
¡La belleza, Señor, de tu palabra,
que nadie habló jamás como hablas tú!
(José Julio Martínez)
Feliz día del Señor. Celina








