
Olvidado recorro mi camino,
y mis pasos se van tras las quimeras,
mientras Tú me miras y me sigues,
sosteniendo con amor mi luz primera.
Imposible huir de tu presencia,
por más que camine extraviado,
pues mi llama se enciende entre tus manos,
que dan vida y calor a mi existencia.
Tú rebasas los espacios infinitos
y me acoges con primor en tu regazo,
donde puedo dormirme como un niño
y, soñando, deleitarme en tus encantos.
Tu Presencia lo abarca e inunda todo.
Tu Presencia, me basta tu Presencia.
(Baltasar Pérez Argos)
Feliz día del Señor. Celina








