Francisco Osuna Llorente

Es un ramo hermoso de rosas rojas. Sus capullos se abren esplendorosos y muestran la belleza y el aroma del amor de Dios. En los tallos de cada rosa están las espinas, que hablan de las contrariedades y penas que tenemos que superar con su gracia.
Ofrece al Señor el ramo de rosas rojas de tu amor, pagado con el dolor y las contrariedades de cada día.

(Francisco Osuna Llorente)

Feliz día del Señor. Celina

San Alfonso María de Ligorio

Si quieres vivir en perfecta contemplación y unión con Dios, procura remontar a él tus pensamientos desde la observación de la naturaleza.
Cuando veas correr el agua, piensa en la condición peregrinante de la vida, que se acerca a su meta poco a poco.
Si contemplas una luz a punto de apagarse, piensa que así se desgastan en presencia de Dios los que le sirven.
Si ves a los famosos envanecerse por su poder o su publicidad, sonríe y alégrate de que a ti Dios te baste.
Cuando veas un árbol que se seca, piensa que eso y no más es el alma sin la vida de Dios.

(San Alfonso María de Ligorio)

Feliz día del Señor. Celina

San Agustín

¡Oh bienaventurada Iglesia! En un tiempo oíste, en otro viste. Oíste en el tiempo de las promesas, viste en el tiempo de su realización; oíste en el tiempo de las profecías, viste en el tiempo del Evangelio. En efecto, todo lo que ahora se cumple había sido antes profetizado. Levanta, pues, tus ojos y esparce tu mirada por todo el mundo; contempla la heredad del Señor difundida ya hasta los confines del orbe.

(San Agustín)

Feliz día del Señor. Celina

Himno de la Liturgia de las Horas


Autor: Francisco Osuna Llorente, 1977

La noche misteriosa
acerca a lo escondido;
el sueño es el olvido
donde la paz se posa.
Y esa paz es la rosa
de los vientos. Velero,
inquieto marinero,
ya mi timón preparo
-tú el mar y el cielo claro-
hacia el alba que espero.

(Himno de la Liturgia de las Horas)

Feliz día del Señor. Celina

J. Tolentino Mendonça

A veces, en nuestra cabeza, Señor, la alegría equivale, más o menos, a un estado sin dificultades: es un día de sol sin sombra alguna, un repique límpido sin ninguna estridencia, una línea sin quiebra. Es curioso que, en la anunciación a María, tu ángel no adelante garantías de ese tipo. Lo que le dice es que el Señor está con ella en todo momento y esa presencia inunda la vida de gracia. En realidad, María también será llamada a vivir la alegría en un camino lleno de ambigüedades, temores, incertidumbres, solamente conducida por la confianza. Enséñanos, Señor, a abrazar la difícil alegría nuestra de cada día.

(J. Tolentino Mendonça)

Feliz día del Señor. Celina

José Julio Martínez

Por la vida encontramos cosas bellas:
el ocaso y la aurora,
el mar y las estrellas…
Tú las haces, Señor, hora tras hora,
y nos las das en prenda de tu gracia.
Pero entre todas ellas, resalta una belleza tan sublime,
que da sed y que sacia,
que abate al insolente
y consuela al que gime,
que mata y que da vida juntamente…
¡La belleza, Señor, de tu palabra,
que nadie habló jamás como hablas tú!

(José Julio Martínez)

Feliz día del Señor. Celina

Fran Álvarez

Creo en ti, mi Dios, como destino,
creador del hombre y de la paz.
Creo en tu justicia y en tu abrazo,
en la vida eterna y tu piedad.
Creo en Jesucristo, tu único Hijo,
que murió en la cruz de tanto amar,
Luz de lo invisible y lo visible,
creo en tu Evangelio y tu amistad.
Creo en el Espíritu que da la Vida,
en la Comunión del Vino y del Pan;
creo en ti, María, Virgen Madre,
en la Iglesia Viva y en la Unidad.

(Fran Álvarez)

Feliz día del Señor. Celina

Rabindranaz Tagore


Autor: Francisco Osuna Llorente, 1977

¡Cuántos días ociosos he sentido pena por el tiempo perdido!
Pero, ¿ha sido perdido alguna vez, Señor?
¿No has tenido tú mi vida cada instante en tus manos?
Escondido en el corazón de las cosas,
tú nutres las semillas y las tornas en brotes,
y los capullos en flores, y las flores en frutos.
Estaba yo dormitando, rendido, en mi lecho ocioso
y pensaba que no hacía cosa alguna.
Cuando desperté en la mañana,
vi mi jardín lleno de flores maravillosas.

(Rabindranaz Tagore)

Feliz día del Señor. Celina

Amalia Martín de la Escalera

¿Qué podré darte yo a ti,
Señor, que tuyo no sea?
Si están mis manos vacías,
Señor, si Tú no las llenas.
Si mi pobre vida es tuya
para qué voy a ofrecértela,
si tomarás lo que es tuyo
cuando quitármela quieras.
Si es tuya también mi alma,
si son tuyas sus potencias.
Si la voluntad que es libre,
tiempo hace que te la diera.
Nada tengo ya que darte,
es tuya mi vida entera.
Dame tu amor cada día
porque dártelo yo pueda.

(Amalia Martín de la Escalera)

Feliz día del Señor. Celina