
Dichoso aquel que pone en Dios su vida,
que encuentra en Dios su dicha y su riqueza,
y el que en la cruz encuentra fortaleza
y confía y espera sin medida.
Y dichoso el que vive con la herida
de la cierva sedienta de belleza;
no le importa el cansancio y la pobreza,
que Dios es su descanso y su bebida.
(Rafael Prieto Ramiro)
Feliz día del Señor. Celina








