San Luis de Francia

Si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.

(San Luis de Francia)

Feliz día del Señor. Celina

San Agustín

El alma soberbia quiere agradar en presencia de los hombres; el alma humilde quiere agradar en lo secreto, donde Dios ve, de modo que, si agradare con su buena obra a los hombres, felicita a esos a quienes agrada la buena obra, no a sí misma, a la que debe bastar haber hecho la buena obra.

(San Agustín)

Feliz día del Señor. Celina

Ernestina de Champourcin

Si nadie entiende,
¿qué importa?
Si juzgan a flor de piel,
¿qué importa?
Si me van dejando sola,
¿qué importa?
Mientras Tú sigas estando,
¿qué importa?
Mientras mi fe no se quiebre,
¿qué importa?
Camino por tu camino;
las demás sendas
¿qué importan?
Más allá de las palabras, del mundo,
de otros caminos, Tú eres
¡y es lo que importa!

(Ernestina de Champourcin)

Feliz día del Señor. Celina

San Agustín

Tus pies son el amor que tienes. Ten los dos pies, no seas cojo. ¿Cuáles son? Los dos preceptos del amor: el de Dios y el del prójimo. Corre con estos dos pies hacia Dios, acércate a él; porque él te ha exhortado a que corras, y él ha derramado la luz de tal manera que lo podáis seguir de una forma espléndida y divina.

(San Agustín)

Feliz día del Señor. Celina

Papa Francisco

Necesitamos al Señor, que ve en nosotros, más allá de nuestra fragilidad, una belleza perdurable. Con Él descubrimos que somos valiosos en nuestra debilidad, nos damos cuenta de que somos como cristales hermosísimos, frágiles y preciosos al mismo tiempo. Y si, como el cristal, somos transparentes ante Él, su luz, la luz de la misericordia brilla en nosotros y, por medio nuestro, en el mundo.

(Papa Francisco)

Feliz día del Señor. Celina

Autor desconocido

Señor, tu providencia
es timonel y guía
del navío en que voy.
No temo aunque levante
sus olas mar bravía,
¡que en tus manos estoy!
El sol se va ocultando,
y la noche sombría
la ruta borrará.
¿Qué le importa la noche
a quien en ti confía?
¡Tu luz le alumbrará!
Tempestades, escollos,
calmas, sirenas, brumas,
las furias del ciclón…
¡Nunca podrán mi barco
hundir en sus espumas!
¡Tú llevas el timón!

(Autor desconocido)

Feliz día del Señor. Celina

Autor desconocido

Yo soy la luz, y no me miráis.
Yo soy el camino, y no me seguís.
Yo soy la verdad, y no me creéis.
Yo soy la vida, y no me buscáis.
Yo soy el Señor, y no me obedecéis.
Yo soy vuestro Dios, y no me rezáis.
Yo soy vuestro mejor amigo, y no me amáis.
Si sois infelices, no me culpéis.

(Autor desconocido)

Feliz día del Señor. Celina

Papa Francisco

(La Eucaristía) es el pan del futuro, que ya nos hace pregustar un futuro infinitamente más grande que cualquier otra expectativa mejor. Es el pan que sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos. Es, en una palabra, la prenda de la vida eterna: no solo una promesa, sino una prenda, es decir, un anticipo concreto de lo que nos será dado.

(Papa Francisco)

Feliz día del Señor, solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Celina

Maria Teresa Inmaculada Reyero

Eres la bondad suma y la armonía,
la plenitud, la paz, el bien mejor;
eres misterio y eres cercanía:
¡Dios mío, eres Amor!
Vives en mí tu vida misteriosa,
como en caliente hogar acogedor;
y me aseguras una sola cosa:
¡que eres, Dios mío, Amor!
En ese mar de gracia y de ternura,
que es tu vida divina, tu esplendor,
quiero yo sumergirme, -¡qué aventura!-
¡Dios mío, en ese Amor!

(Maria Teresa Inmaculada Reyero)

Feliz día del Señor, domingo de la Santísima Trinidad. Celina