Ángel Sanz Arribas

Señor, esta mañana has amanecido en nuestro mundo,
como todos los días.
De madrugada nos has regalado tu luz.
La luz del sol es tu señal
para seguir diciéndonos:
«Mirad y ved: es un lejano resplandor de mi presencia;
estoy con vosotros resucitado. Alegraos».
Señor, estoy viendo la luz y la estoy ‘escuchando’,
porque es una palabra tuya.
Entra por mis ojos y me penetra y me unge.
Me alegra el corazón
y hace brotar en mí la acción de gracias.

(Ángel Sanz Arribas)

Feliz día del Señor. Celina