San Roberto Belarmino

Para el auténtico sabio, lo próspero y lo adverso, la riqueza y la pobreza, la salud y la enfermedad, los honores y los desprecios, la vida y la muerte son cosas que, de por sí, no son ni deseables ni aborrecibles. Si contribuyen a la gloria de Dios y a tu felicidad eterna, son cosas buenas y deseables; de lo contrario, son malas y aborrecibles.

(San Roberto Belarmino)

Feliz día del Señor. Celina

San Juan XXIII

El cuerpo del que os servís, en cuya agilidad y armonía se refleja un rayo de la belleza y de la omnipotencia del Creador, es solo un instrumento que debéis hacer dócil y mantener abierto al influjo del alma.

(San Juan XXIII)

Feliz día del Señor. Celina

San Agustín

A veces hay temor, y no te atreves a decir lo que sabes, lo que crees; y otras veces hay simulación: hablas, pero no lo llevas en el corazón. Que tus labios concuerden con tu corazón. Busca la paz que viene de Dios: estate en paz contigo mismo; que no haya desavenencia entre tu boca y tu corazón.

(San Agustín)

Feliz día del Señor. Celina

Benedicto XVI

La libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos.

(Benedicto XVI)

Feliz día del Señor. Celina

San Claudio de la Colombiere

Dios me ha hecho penetrar y ver claramente esta verdad: primero, que él está en todas las criaturas; segundo, que todo lo que hay de bueno en ellas es él; tercero, que él es quien nos hace todo el bien que de ellas recibimos. Y me parece ver a este rey de gloria y majestad dedicado a calentar nuestras vestiduras, a refrescarnos con el aire, a alimentarnos con la comida, a alegrarnos con los sonidos y en los objetos agradables, a producir en mí todos los movimientos necesarios para vivir y actuar.

(San Claudio de la Colombiere)

Feliz día del Señor. Celina

San Germán de Constantinopla

La Asunción de la Virgen, Goya

Tú, según está escrito, te muestras “con belleza”, y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial e incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y partícipe de la vida perfecta.

(San Germán de Constantinopla)

Feliz día del Señor. Celina

San Luis de Francia

Si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.

(San Luis de Francia)

Feliz día del Señor. Celina

San Agustín

El alma soberbia quiere agradar en presencia de los hombres; el alma humilde quiere agradar en lo secreto, donde Dios ve, de modo que, si agradare con su buena obra a los hombres, felicita a esos a quienes agrada la buena obra, no a sí misma, a la que debe bastar haber hecho la buena obra.

(San Agustín)

Feliz día del Señor. Celina

Ernestina de Champourcin

Si nadie entiende,
¿qué importa?
Si juzgan a flor de piel,
¿qué importa?
Si me van dejando sola,
¿qué importa?
Mientras Tú sigas estando,
¿qué importa?
Mientras mi fe no se quiebre,
¿qué importa?
Camino por tu camino;
las demás sendas
¿qué importan?
Más allá de las palabras, del mundo,
de otros caminos, Tú eres
¡y es lo que importa!

(Ernestina de Champourcin)

Feliz día del Señor. Celina