Catecismo de la Iglesia Católica

 
La Resurrección de Cristo – y el propio Cristo resucitado – es principio y fuente de nuestra resurrección futura. En la espera de que esto se realice, Cristo resucitado vive en el corazón de sus fieles. En Él los cristianos «saborean los prodigios del mundo futuro» y su vida es arrastrada por Cristo al seno de la vida divina «para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos».

(Catecismo de la Iglesia Católica)

Feliz Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. ¡ALELUYA, ALELUYA! Celina

Sábado Santo


Descenso de Jesús al abismo

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra, un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme. Quiere visitar a «los que viven en tinieblas y en sombra de muerte».

El enemigo te sacó del paraíso; Yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida; Yo soy el verdadero árbol, Yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín , reconociendo tu dignidad, te sirva.

(De una homilía antigua sobre el Sábado Santo)

San Andrés de Creta


Entrada de Jesucristo en Jerusalén, Giotto

El que va libremente hacia Jerusalén es el mismo que por nosotros, los hombres, bajó del cielo, para levantar consigo a los que yacíamos en lo más profundo y colocarnos, como dice la Escritura, «por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido». (San Andrés de Creta)

Feliz Domingo de Ramos. Celina

Himno de la Liturgia de las Horas

  
Señor y Salvador del pueblo humano,

no dejes de mirarnos en la noche, 

dormida nuestra vida en su regazo;

vigila el campamento de los hombres, 

camino de tu reino ya cercano.

Ahuyenta de tu pueblo la zozobra, 

sé nube luminosa en el desierto, 

sé fuerza recobrada en el descanso, 

mañana y horizonte siempre abierto. 

(Himno de la Liturgia de las Horas)

Feliz día del Señor. Celina

Madeleine Delbrêl

  
Señor, haznos vivir nuestra vida,

no como un juego de ajedrez en el que todo se calcula,

no como un partido en el que todo es difícil, 

no como un teorema que nos rompe la cabeza, 

sino como una fiesta sin fin donde se renueva el encuentro contigo, 

como un baile,

como una danza entre los brazos de tu gracia,

con la música universal del amor.

(Madeleine Delbrêl)

Feliz día del Señor. Celina