Sé exactamente lo que te pasa. Sé exactamente lo que te hace falta. Yo (el Señor) me deleito en venir y estar a tu lado, consentirte y acariciar cada uno de esos hermosos cabellos que yo mismo he contado. Me deleito en tomar en mis manos todo aquello que te hace sufrir; vengo a llevarme todo eso sobre mis hombros y a dejarte la paz más acogedora que hayas podido sentir. Me deleito en tomar cada una de tus lágrimas y guardarlas, porque algún día te las devolveré para que recuerdes cada uno de los momentos en los que, a pesar de todo, estuve contigo.
(Autor desconocido)
Feliz día del Señor. Celina